Autor: Rodrigo Javier Gonçalves.
Editores: Félix Picazo, Daniel Bruno y Tano Gutiérrez-Cánovas.
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Hoy, de la mano del investigador Rodrigo Javier Gonçalves, del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada, nos adentraremos en el mundo del plancton. Así, veremos que su importancia va mucho más allá de la ecología, impactando en aspectos relacionados con la economía, la ciencia, la salud y la cultura. Lo haremos a través de un artículo publicado recientemente en la revista BioScience, en cuya lista de autores se incluye el propio Rodrigo. Os dejamos con él…
Inconmensurable. Humanidad. Ambas palabras parecen grandilocuentes para referirse a seres prácticamente invisibles al ojo humano, si bien veremos a continuación que su uso está totalmente justificado. Se denomina plancton a un grupo muy variado de organismos que se caracterizan por estar “a la deriva” en el agua (viven suspendidos en la columna de agua de mares, océanos o lagos sin asentarse en el fondo, dado que no cuentan con una movilidad autónoma como para contrarrestar la fuerza de las corrientes de su entorno). El nombre se lo puso el padre de la oceanografía biológica, Victor Hensen (1835-1924) y proviene del griego planktós (‘errante’). En general, son organismos microscópicos, aunque también los hay de mayor tamaño, como las medusas. Tradicionalmente, este conjunto de organismos se ha dividido en fitoplancton cuando nos referimos a la fracción “vegetal”, la que realiza la fotosíntesis, y zooplancton cuando nos referimos a la fracción “animal” que se alimenta de los anteriores. A día de hoy, estos organismos no dejan de sorprendernos y, por ejemplo, ahora sabemos que muchas especies pueden ser una mezcla de ambos (mixoplancton). Sin embargo, a pesar de ser diminutos, su distribución en la superficie del océano puede observarse desde el espacio como “manchas flotantes” de distintos colores. Proporcionan vida a los océanos, lagos, embalses, casi cualquier charco… y el plancton fotosintético es responsable de una fracción enorme del oxígeno que se produce a diario en el planeta (50-70 % del total, comparable a todas las plantas terrestres juntas).

El gran valor del plancton
En el artículo que hoy nos ocupa, titulado “The immeasurable value of plankton to humanity”, los autores nos propusimos contarle a la sociedad por qué el plancton es importante para la humanidad. El artículo, acompañado de infografías y bellas imágenes, arroja luz sobre la relevancia de estos organismos e incluye reflexiones e ideas que pueden ser inesperadas incluso para quienes estudiamos los ecosistemas acuáticos.
La reflexión desvela seis dimensiones cruciales para el ser humano, desde la cultura y la economía hasta la propia evolución de la ciencia, sin olvidar la ecología y el clima del planeta. El recorrido tiene que incluir necesariamente los servicios ecosistémicos más importantes y ampliamente estudiados del plancton: provee oxígeno, secuestra dióxido de carbono de la atmósfera y regula los ciclos de minerales necesarios para la vida, entre otros.
Basta decir que, sin la acción fijadora de carbono del fitoplancton ¡nuestra atmósfera tendría el doble de dióxido de carbono! A eso podríamos sumarle que algunos tipos de plancton pueden producir y liberar a la atmósfera un compuesto (dimetil sulfuro) que ayuda a la formación de nubes al actuar como núcleos de condensación, contribuyendo a la regulación climática – más nubes, más albedo y, por tanto, menos incidencia de los rayos solares y menos calentamiento–, o que el plancton fosilizado en lagos secos de África (por ejemplo, el lago Chad) cruza el Atlántico suspendido en el viento junto con partículas del Sáhara y llega hasta América, fertilizando los ecosistemas receptores, incluido el océano que atraviesa en su recorrido.
Una parte del plancton, el zooplancton, también exhibe comportamientos complejos, como las llamadas “migraciones verticales diarias”, pues por el día se adentra en las profundidades para protegerse de la radiación solar y por la noche asciende hacia la superficie. Estas migraciones del zooplancton, que incluyen principalmente copépodos y eufáusidos, pueden abarcar hasta mil metros de profundidad, son las mayores migraciones animales de la Tierra en términos de biomasa, ¡¡y ocurren cada 24 horas!!
Todo esto hace que el plancton sea parte de la maquinaria invisible que mantiene el funcionamiento del ecosistema global. De hecho, ha sido reconocido como una “variable climática esencial” por el consorcio “Sistema de Observación del Clima Global” (GCOS) y su importancia ha sido reconocida nuevamente en 2024 cuando 30 expertos mundiales firmaron el Manifiesto del Plancton (una llamada a progeter y estudiar el plancton para encontrar soluciones basadas en la naturaleza relacionadas con estos organismos).
Inspiración y cultura
El plancton nos alimenta, nos mantiene saludables y, también, nos inspira. En China y Japón, un animal planctónico, las medusas, son un manjar tradicional con beneficios para la salud. El plancton influye en la demanda de actividades recreativas como la pesca y el buceo, siendo los afloramientos planctónicos «puntos calientes» que atraen a diversas especies de peces, aves y mamíferos marinos que encuentran allí abundante alimento.
El mágico fenómeno de la bioluminiscencia de un tipo de plancton, los dinoflagelados marinos, crea «mares de estrellas» y es una atracción turística en muchos países. Los paisajes geológicos formados por plancton fosilizado, como los Acantilados Blancos de Dover (Reino Unido), han sido lugares de recreo e inspiración artística durante siglos. Sus formas intrincadas y colores vibrantes han inspirado diseños de edificios icónicos como la Puerta de la Exposición Universal de París (1900) por René Binet. Incluso han entrado en la cultura popular a través de personajes de dibujos animados como Bob Esponja.

Innovación científica
El plancton ha avivado la curiosidad humana y ha impulsado avances científicos fundamentales. Así, los famosos dibujos de Ernst Haeckel en su Kunstformen der Natur (Formas Artísticas de la Naturaleza) demuestran su fascinación por las intrincadas y bellas geometrías de estos organismos. Por otro lado, algunos conceptos clave en ecología se han desarrollado a partir de su estudio. Por ejemplo, a través de la paradoja del plancton de Hutchinson, este ecólogo se preguntaba, en el contexto de la competencia entre especies, cómo es posible que coexistan tantos tipos de plancton si, en teoría, compiten por los mismos nutrientes.
Más allá de la biología, el plancton ha inspirado campos como las matemáticas, la ingeniería, la socioeconomía, e incluso la medicina. Por ejemplo, el ciliado de agua dulce Tetrahymena thermophila ha inspirado el descubrimiento de los telómeros de los cromosomas, clave en la investigación del envejecimiento y el cáncer, y la medusa Aequorea victoria ha sido clave para el descubrimiento de la proteína verde fluorescente (GFP), que se puede conjugar con casi cualquier otra proteína sin afectar su función normal permitiendo a los científicos «ver» la ubicación, el movimiento y la actividad de la proteína de interés en tiempo real y en células vivas. Ambas investigaciones ganaron el Premio Nobel en 2008 y 2009, respectivamente.
Además, microalgas llamadas diatomeas se utilizan en la ciencia forense para determinar muertes por ahogamiento. Finalmente, la biotecnología moderna también se nutre de estos diminutos organismos: la ciencia frugal inspirada en el plancton busca hacer más con menos, desarrollando herramientas de bajo coste y alta calidad para democratizar el acceso a la ciencia.
Economía, medicina y energía
El plancton es un componente esencial de diversas industrias con gran peso económico. Así, los copépodos constituyen la base trófica de muchas de las pesquerías más productivas del mundo. Por ejemplo, en el sistema de afloramiento de Humboldt, que es un proceso en el cual aguas profundas, frías y ricas en nutrientes ascienden a la superficie del océano en la costa de Perú y norte de Chile, la enorme biomasa de copépodos sostiene poblaciones de anchoveta (Engraulis ringens) que representan cerca del 10 % de la captura mundial de pescado. Otro ejemplo lo constituyen los copépodos del género Calanus, los cuales son el alimento base para las larvas y juveniles de peces pelágicos en el Mar del Norte, sosteniendo así las principales pesquerías de arenque, bacalao y caballa en esta región.
El plancton tiene también un gran impacto económico en sectores como el de la farmacia y la cosmética. Por ejemplo, se usan diatomeas para hacer dentífricos o se cultiva la microalga Haematococcus pluvialis para obtener astaxantina, utilizada en cosméticos y fabricación de colorantes alimentarios como el usualmente aplicado al salmón. El impacto del plancton también se puede observar en la construcción y la energía, donde, por ejemplo, las conchas de calcita de foraminíferos y cocolitofóridos forman la piedra caliza, utilizada en la industria del acero. Además, el gas natural y el petróleo fósil están compuestos por restos de miles de incontables organismos planctónicos enterrados hace millones de años. Finalmente, se usan microalgas como Dunaliella para producir biodiésel y bioetanol.
A nivel global, el plancton actúa como un regulador biogeoquímico que estabiliza los flujos de materia y energía del planeta y, por ejemplo, contribuye al mantenimiento de la calidad del agua a través de la absorción de nutrientes y la participación en los ciclos del carbono y del nitrógeno.

Desafíos y amenazas
A pesar de su importancia, el plancton sigue estando infrarepresentado en las políticas ambientales y toma de decisiones orientadas a la conservación de la biodiversidad. Así, se antoja fundamental que variables planctónicas clave, como la biomasa de clorofila-a o la composición de especies, se integren plenamente en las estrategias nacionales e internacionales de seguimiento de la biodiversidad.
Para ello, es necesario ampliar la investigación centrada en este grupo financiando programas de monitoreo a largo plazo y tecnología de bajo coste, armonizar y estandarizar los datos siguiendo los principios FAIR y CARE para facilitar su uso global, fomentar las colaboraciones multidisciplinares integrando a expertos en derecho, economía o comunicación, teniendo en cuenta a comunidades indígenas, y, sobre todo, promover socialmente el conocimiento del plancton, tal y como estamos haciendo a través de este post.
En conclusión, el objetivo principal no es otro que inspirar a actuales y futuras generaciones para apreciar, estudiar y proteger este grupo tan extraordinario que contribuye a la vida en el planeta. Quizás, después de leerlo, nos parezca más natural usar palabras grandilocuentes como humanidad e inconmensurable al referirnos a estos seres diminutos. Bueno, o como diría Bob Esponja: un simple “gracias” estaría bien.
Artículo original:
Grigoratou M., Menden-Deuer S., McQuatters-Gollop A., Arhonditsis G., Artigas L.F., Ayata S.D., Bedikoğlu D., Beisner B.E., Chen B., Davies C., Diarra L., Elegbeleye O.W., Everett J.D., Garcia T.M., Gentleman W.C., Gonçalves R.J., Guy-Haim T., Halfter S., Hinners J., Horaeb R.R., Huggett J.A., Johnson C.L., Kavanaugh M.T., Lara-Lopez A., Lindemann C., López-Abbate C., Messié M., Möller K.O., Montes E., Muller-Karger F.E., Neeley A., Olaleye Y., Palacz A.P., Poulton A.J., Prowe A.E.F., Ratnarajah L., Rodríguez L., Rodríguez-Flórez C.N., Rodriquez-Santiago A., Rousseaux C.S., Saad J.F., Santi I., Soccodato A., Stern R., Våge S., Varkitzi I., Richardson A. (2025). The immeasurable value of plankton to humanity. Bioscience, 75(9), 706-721. https://doi.org/10.1093/biosci/biaf049.
Otra bibliografía citada:
Haeckel, E. (1899) Kunstformen der Natur. Bibliographisches Institut (Leipzig, Germany). Acceder al archivo escaneado en PDF.